Las personas nocturnas tienen más tendencia al comer emocional y a la obesidad
Si después de un día estresante el primer impulso de una persona es llegar a casa y comer dulces o darse un atracón como modo de evasión, probablemente es porque estamos ante un comedor emocional. Esto es algo que diferentes estudios llevan años apuntando, pero una reciente investigación liderada por la catedrática de la Universidad de Murcia Marta Garaulet apunta datos que indican que aquellas personas que que tienen un cronotipo nocturno o vespertino que hace mantener mayores niveles de actividad en las últimas horas del día y a dormirse tarde, tienen más propensión a ser comedores emocionales y, por lo tanto, presentan mayor probabilidad de desarrollar obesidad. AUDIO EN ONDA CERO
